Publicidad:
Terra
La Coctelera

Estrategias para ser infiel

¿Quieres ser infiel y hacerlo bien? Pues pon en marcha estos consejos y sobre, todo, manten la cara de póker todo el tiempo. A una mala, niégalo todo con vehemencia, una y otra vez. Y si es inevitable, dí que fue la primera vez. Atención:
Lo mejor es que ambos tengáis pareja. La soltería de uno pueda causar problemas al otro con pareja. Si es del trabajo, ojo. Hay que hablar antes si es solo un calentón que se va a solucionar con dos o tres polvos o si la cosa va a más. PROHIBIDO ENAMORARSE!!
Y si hay amor, entonces no hablamos del mismo tema. El amor no es infiel. Si una/uno se enamora de verdad deja todo por estar junto al amor descubierto. No valen medias tintas. Te vas de tu pareja por que o estás solo, o estás con quién quieres...Yo aquí hablo de polvetes a escondidas, de refriegas a oscuras, de sexo clandestino, de miradas que calientan, de escapadas a la sierra o al hotelito de turno. De eso, de amor NO.

Yo soy la otra...

Creía que eso sólo pasaba en las películas, en las novelas. La verdad es que me creía por encima de todas esas historias que parecían más bien "El diario de Patricia", más que algo que me pudiera ocurrir a mí. El caso es que ahora, sin darme cuenta, yo soy la otra, la amante, la mala. No me arrepiento de nada, pero me causa sorpresa a mí misma estar al otro lado de la barrera. En la que una se juega todo ante el peligro de que te atrapen.

Hoy espero a mi amante

Hoy te espero en casa. Has dejado por fin de ser un marido fiel, un padre ejemplar, un trabajador impecable. Ahora vas a ser esta tarde mi amante, mi amor secreto. Somos infieles, no pensamos en nada más que en este amor prohibido que nos envuelve como un viento que nos mueve a amarnos como desesperados. Te quiero y no te quiero. Te deseo y te aborrezco.Una mezcla que me envuelve y que me hace volverme loca. Loca por ti.

Puto marido infiel.

Te quiero Sofía, aunque sea en la penumbra de esta habitación, de este cuartito que nos has buscado en un afán de crear un mundo pequeño y aparte. Nos devoramos pendientes del móvil, nos comemos a besos mirando de reojo la hora del reloj..."¿A que hora te esperan en casa?"...Yo que se, niña mía. Vuelve a besarme y que el mundo se deteng. Sofía, mi Sofía. Suena el timbre de la casa. Es alguien que se ha equivocado, creo. Nuestros corazones laten fuerte por el susto. Cuando creemos que ya está suena mi teléfono. Es mí mujer para contarme algo de unos invitados a cenar esta noche y que traiga vino rosado. Soy un puto marido infiel. ¿Y? Ahora no puedo decir nada.Me alegro.

Infidelidad...¿y qué?

He leido a mi chico desde casa. Ambos sabemos la clave para entrar en este blog y editar a gusto de nosotros. Pero no confío mucho en su poesía. Él no es práctico...yo tampoco. Supongo que por eso me líe con él a pesar de estar casado. Me gusta el nombre de Sofía y por eso le dije que quería ese por encima de cualquier otro. Lo tenía mi abuela y la abuela de mi abuela. A veces me siento...Sigo teniendo el mismo opinion por el problema - nos vemos o no nos vemos otra vez. Y con todo eso qué te escribo no quiero liarte deciéndote qué te deseo, pero qué no quiero estar contigo. No, no quiero liarte, aunque tampoco se qué es lo que quiero y por qué lo escribo. Solo presiento que he tenido unos momentos que no pasan cada dia y que no puedo olvidar. Yo no los quiero que desaparezcan de mi memoria nunca y no me arrepento de nada, pero se qué no esta bien seguir así. Sí, infidelidad...¿y qué?

La llamada

Sofía y yo nos hablamos por mensajes de móvil. No nos atrevemos a llamar. No podemos hacer otra cosa de momento y ella lo sabe. Quedamos en su casa y aprovecho un momento de mi trabajo para escaparme hasta el piso. Casi sin avisarnos, sin saludarnos siquiera, hacemos el amor como animales desesperados a medio vestir. Está hermosísima y ella me desea con vehemencia. Me estoy volviendo loco. A punto de correrme, me llaman al móvil. Es mi mujer, que quiere contarme no se que historias de los niños. Le digo a todo que sí mientras sigo penetrando a Sofía con más intensidad. Cuando acaba la llamada, Sofía se restriega con fuerza anunciándome otro poderoso orgasmo. El hecho de que hablara con mi mujer mientras la poseía la ha puesto como una moto. La llamo puta, la llamo amor, la llamo loca. Nos separamos haciendo bocanadas de aire como hacen los peces cuando salen del agua. Lejos de asustarnos por la llamada de mi mujer, eso nos ha puesto más calientes. Estamos enfermos, le digo. Ella me mira y me sonríe. Sí. De amor.